Tras la cuarentena estricta, muchos estadios y clubes volvieron a abrir sus puertas para intentar una recuperación económica por los dos años que subsistieron a puertas cerradas. El club Atenas de La Plata (13 entre 58 y 59) es uno de ellos.
Durante los últimos dos fines de semana, Atenas prestó su estadio para varios recitales y el próximo domingo recibirá a Lali Espósito con entradas agotadas y su “Disciplina tour”. Sin embargo, el gran problema lo tienen los vecinos que deben soportar el antes, durante y después de cada espectáculo, con todo lo que eso conlleva.
Este domingo, un grupo de vecinos compartió sus reclamos luego de que una vez más, el club de básquet platense ofreciera sus instalaciones para que “Los Gardelitos” llegaran con su músico. A este reclamo a través del Whatsapp del diario El Día (+54 9 2214 77-9896) se añadió un escalofriante testimonio.
Fernando es un vecino de 11 entre 58 y 59, a dos cuadras del estadio, que hace trece años vive en el mismo lugar. En los últimos años vio crecer el fenómeno de los recitales en Atenas, que antes solo se dedicaban a lo deportivo.
Este vecino pudo establecer que el edificio de once pisos -que no tiene soportes de otros edificios linderos- sufre temblores en determinados momentos, solo con cuando hay eventos musicales y la onda expansiva sonora llega a tal punto que directamente sienten que el lugar “se sacude”.
Tan intenso es el movimiento que describe que en las primeras oportunidades llegó a pensar que se trataba de un sismo. En otro momento, una noche mirando televisión de piernas cruzadas, su esposa le pregunta por qué sacudía la pierna. Al prestar atención corrobora que la extremidad se balanceaba.
En paralelo, la música del Estadio Atenas retumbaba. Para comprobar lo que veían sus ojos se paró en el medio de su casa y empezó a tambalearse solo a causa del movimiento de la estructura edilicia.
Pero eso no es todo. Fernando realizó una serie de trabajos en su departamento, entre los que se encontraba una jornada de pintura. Pocos meses pasaron hasta que se dio cuenta que había una rajadura y continuó investigando hasta dar con una segunda rajadura.
Una se ubica en la cocina y la otra en el comedor, peligrosamente pegada a una columna que es soporte del edificio que tiene casi 40 años y dimensiones importantes. “En algún momento va a ceder, a rajarse y se puede colapsar”, contó Fernando.
En dos departamentos de dos pisos distintos en el mismo lugar, a causa de los ruidos y los movimientos que sufren, se levantó el piso de cerámica “estallando hacia arriba, despegándose de la carpeta de cemento que lleva”. Los hechos ocurrieron con una diferencia de una semana.
Este domingo a las 14 hs, cuando la banda probaba el sonido, los vidrios de la habitación de Fernando vibraron. “Es solo cuando hay recitales”, detalló luego de revelar que antes de la pandemia también había recitales en Atenas pero “no eran tan seguidos”.
“Se balancea como si fuera un samba. Son fracciones de segundos en determinados momentos donde se siente que la onda de los graves retumban muy fuerte”, comentó. De forma espontánea hace seis años, este vecino se presentó en el estadio para hablar con las autoridades y manifestar el problema de los vecinos pero “solo se miraron. Nadie hace nada hasta que ocurre una tragedia”.
SUSCRIBITE a esta promo especial